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domingo, 25 de agosto de 2013

Un post para el stalker del futuro

No escribo en este blog desde enero de 2011 y hoy volví a Blogger para hacer un comentario. 

La cuestión de mi vuelta no es importante, lo que sí es importante es que sentí la necesidad de hacer este post para el stalker del futuro. Ese que ahora me está leyendo porque encontró mi nombre en un link o está haciendo el trabajito fino de Googlearme. Te banco, yo también lo hago con la mayoría de los nuevos nombres que se me cruzan. 
¿Nuevo compañero del trabajo? ¿Un cute guy del cheboli? Qué linda es la Internet... 


Te mando un besito y te regalo una canción que recién me pasaron en Facebook. Es Placebo y está narrado por Easton Ellis. Cumplí 24 hace unos días y descubrí que tengo una película favorita, justamente es American Psycho. Estoy bastante contenta de haberme dado cuenta de eso porque ahora tengo algo para responder cuando me hacen el cuestionario típico: ¿Cuál es tu X favorita?. 
Odio los cuestionarios típicos.

Ahora sí, la canción:

Si tu deseo es continuar leyendo las anteriores entradas a este blog, te cuento que son notas de la época en la que estudiaba en TEA. En ese momento quería ser periodista y no había conocido las cosas que hoy me rompen la cabeza. 
Igual I'm just a nerd y sí, este blog se llama así por Mitologías de Barthes. 

miércoles, 17 de junio de 2009

Otra vez muero

Otra vez siento que estoy mendigándole a un tomógrafo, como si éste tuviera injerencia para cambiar el resultado de lo que ve.
Por Fernando Peña
06.09.2009

Y otra vez el tomógrafo dándome instrucciones: “Respire”, “no respire”, “tome aire profundamente”, “respire”… para dentro de unas horas sentenciarme de vida o de muerte. Es realmente maravilloso estar acostado boca arriba mirando ese “bicho” enorme, ese aro que gira sin parar, esa turbinita indignante que chilla estridentemente, y luego las instrucciones para que uno respire o no respire. Y respiro y no respiro. Y aguanto la respiración, y respiro y no respiro y aguanto… y respiro otra vez. Es tan cómodo, una vez que uno se relaj
a, saber que no se puede hacer nada. Estoy con la aguja en la vena, me están pasando un líquido de contraste que me arde, que me quema, que me da náuseas, obedezco instrucciones, la camilla se mueve hacia adelante y hacia atrás, los ruidos son agresivos, los movimientos abruptos… mi cuerpo está en “boxes”. Es tan denigrante, tan humillante, que si obedeciera a mis instintos me arrancaría la aguja y saldría corriendo del lugar. Pero le voy a dar una chance más a la medicina y una menos a mí, que me prometí no someterme más a agresiones físicas y morales. Y digo una menos a mí porque no siento tanto respeto por mí al estar acostado preso de un tomógrafo operado por una señorita con cara de estar haciendo lo que tiene que hacer. Siento que estoy mendigándole a la vida o, lo que es peor, a un tomógrafo, como si el tomógrafo tuviera injerencia o pudiera tener piedad como para cambiar el resultado de lo que ve. Como si pudiera ponerme una buena nota o hacer la vista gorda al posible tumor o linfoma que podría llegar a tener.

La sensación es espantosa, siento muy poco respeto por mi ser. Merezco morir como una rata rabiosa al salir del Instituto Alexander Fleming; me había prometido nunca más hacerme nada. Pasé un año entero regalando mi cuerpo a sesiones de quimioterapia. Sesiones que duraban cuatro días, sesiones que me dejaban acalambrado, dolorido, desganado, nauseabundo, pelado, blanco, verdoso, gordo, inflamado, morado. Mi aspecto era el de un sapo a p
unto de reventar. Pasé meses dificilísimos, porque además la certeza de que el tratamiento funcione no se la dan a uno de la noche a la mañana, sino que hay que dejar pasar por lo menos tres o cuatro sesiones hasta que un día entra el médico a la habitación y con una sonrisita de esperanza que es como la lucecita que dan las velitas que ponen flotando sobre el agua ahora en los restaurantes te dice tímidamente: “Bueno, afortunadamente el tumor es sensible a las drogas y está comportándose como esperábamos”. Recién ahí empecé a sentir que valía realmente la pena la agresión de meterme veneno por las venas todos los meses durante cuatro días seguidos. Y tampoco así fue fácil.

La quimioterapia es veneno, y no es una metáfora, es veneno de verdad. Mata todo lo que toca, arrasa con todo sin distinción, destruye lo que sirve y lo que no sirve. Te come los huesos, los tejidos, te morfa entero. Te devora sin consideraciones ni contemplaciones. Recuerdo que uno de los medicamentos que me inyectaban tenía que estar envuelto en papel metálic
o tipo rollito Ben, el que usaba mi madre para cocinar cuando era chico, porque no podía estar expuesto a la luz del día. Recuerdo que cuando salía del Fleming, al cuarto día, vomitaba los veintiséis días restantes hasta tener que internarme nuevamente por otros cuatro días. Y así sucesivamente durante ocho meses seguidos. Envenenarme, salir, vomitar, acalambrarme, retorcerme, seguir mi vida como podía, internarme, envenenarme, salir, internarme, envenenarme, salir, vomitar… y todo esto sin parar. Ocho meses sin parar. Si paraba, me moría.

Todo el proceso fue muy difícil. Recuerdo infinitas charlas con Pinky, una maestra en cáncer; Pinky debería dar clases en los hospitales. Gracias, Pinky querida.

El tratamiento también te pudre psicológicamente. La gente me miraba el doble de lo que me mira ahora, me miraba no solamente por famoso sino porque es raro ver a un tipo sin pelo, sin cejas y verdeamarillo. El color del cáncer no es el negro, es el verdeamarillo, ese verdeamarillo premuerte, como el que tiene la papa. Verdeamarillo premuerte parece un nombre ridículo de esos que traen las cartillas de pinturas. La gente tampoco sabe cómo abordar el tema, algunas personas ni lo mencionan, otras se le atreven con torpeza, y otras te dan fuerzas y consejos que escucharon al pasar. También me llegaban a la radio recetas de sopas. Nunca olvidaré la receta de una señora que me recomendaba tomar una sopa de pescuezo de gallina con porotos, no sé cuántas cabezas de ajo, ají picante, jengibre, cartílago de no sé qué animal y otras miles de verduras mágicas. Una vez caminando por la calle Gascón rumbo a la Fundación Huésped otra señora que barría la vereda me invitó a su casa a desayunar. Los oyentes me mandaban datos de chamanes, de videntes, de curanderos. Me recomendaban clínicas en los Estados Unidos; creo que nunca en mi vida escuché tanto las palabras “Clínica Mayo”. Me llegaban cartas con miniaturas de crucifijos, imágenes de santos y de vírgenes, cintas de colores, medallitas e infinidad de fetiches. Gracias a todos. Gracias de verdad. Ya pasó.

Todo eso ya pasó… Louise Hay pide que tengamos mucho cuidado al elegir las palabras que usamos para hablar de las enfermedades y cómo las encaramos. Yo tuve un linfoma no Hodgkin en el riñón izquierdo y pude destruirlo, vencerlo, derrotarlo, hacerme amigo, o curarme, como corno quiera Louise que le diga. Pasaron casi seis años y otra vez una manchita, algo que a mi oncólogo no le gusta, otra vez el miedo, no tanto a la muerte sino al dolor, a no poder vivir como quiero, a no estar del todo sano. Otra vez el desafío de juntar fuerzas, otra vez apoyarme en mis amigos, otra vez recurrir al método de contarlo para exorcizarlo. Otra vez concentrarme para que la cabeza me responda y no me juegue una mala pasada.

¿Otra vez?, ¿otra vez todo eso? Sí, otra vez. Otra vez porque me quedan cosas por hacer, otra vez porque soy un cagón, otra vez porque soy valiente también, otra vez porque soy gallego, otra vez porque tengo OSDE 450, otra vez porque me quiero, otra vez porque me odio, otra vez porque me mentí, otra vez me faltaré el respeto, otra vez lo haré, otra vez porq
ue amo la vida, otra vez porque me encanta coquetear con la muerte, otra vez por Pinky, otra vez por el doctor Chacón, otra vez por mis oyentes, otra vez por los que no pueden acceder a estos tratamientos, otra vez por María, por mi novio, por mis amigos, por este trabajo de escribir, por el teatro, por Charly, por Maradona, por ver a Lanata en el Maipo, por el gordo Bergara Leumann, por mi perra Mono, por volver a almorzar con Mirtha, otra vez para escucharlo a Lalo, a Hanglin, a Víctor Hugo, a Dolina y a la Negra. Otra vez para volver a Broadway a ver teatro ahora que me dieron la visa para entrar a los Estados Unidos… Otra vez… Otra vez por todo eso y mucho más, y otra vez por muchísimo menos también, muchísimo menos, como por ejemplo comer un cuernito de grasa o tomar un whiskicito. Otra vez parece que me muero, otra vez trataré de no morirme, sí, otra vez, otra vez porque no hay más remedio, otra vez, otra vez… por mí…


La nota más triste que leí en mi vida

Fernando Peña fue mi primer nota de perfil, fue la primer persona a la que se me ocurrió hacerle una entrevista, la cual me rechazó con mucha amabilidad por mensajes de texto pero me quebró los nervios. La entrevista a Hugo Arana en primera instancia era sobre Fernando.
Fue la persona que me hizo buscar "penetración" en el diccionario cuando tenía 8 años y miraba a Rial (Dios, que mezcla tan rara: una nena, Peña y Rial).
Fue la razón por la que comencé a escuchar la Metro.
En fin, mínimos recuerdos me vuelven a la cabeza....

sábado, 13 de junio de 2009

El dia en que De Narvaez paro de reirse



Me parece increíble la cara de De Narvaez cuando se siente incómodo. Parece que el lado oscuro de la fuerza se apropia de él y no se asoma una sonrisa (que con Gran Cuñado ya parece tan típica), ni por casualidad.
Horkheimer y Adorno me tienen muy ocupada, ojala lo hubiese visto en vivo pero TVR y You Tube hacen lo suyo muy bien.

viernes, 10 de abril de 2009

Soy yo o Joaquín Morales Solá baja línea a lo loco?

Tal vez no son los los fragmentos más ejemplificadores pero al terminar de leer ésta nota (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1117137) en La Nación me dio una sensación de que Joaquín Morales Solá tiró las puntas de los ganadores de las próximas elecciones. Debe ser una de las pocas personas en este país que se atreve a arrojar nombres porque con semejante panorama de completo desentendimiendo la gente no tiene idea a quien votar. Bueno, eso es lo que veo yo. Eso debe ser porque todavía no soy una analista política. Desde mi humilde lugar felicito a Joaquín...

Lea:

"Scioli era, hasta el conflicto con el campo, un presidenciable o un líder de larga duración en la provincia de Buenos Aires. Recibió consejos para que tomara un poco de distancia de Kirchner en medio de la batalla entre el Gobierno y los productores agropecuarios. Decidió, por el contrario, jugar al lado de Kirchner. Ultimamente leyó en los trazos confusos del futuro que Carlos Reutemann sería el futuro presidente si ganara cómodamente Santa Fe y si hubiere un próximo presidente peronista. Descifró también el crecimiento de un candidato, Francisco de Narváez, que se propone reemplazarlo en la poltrona de La Plata. "

*Carlos Reutemann? mi gran pregunta: alguien siquiera vislumbra la posibilidad de que De la Rúa 2 sea presidente? No le parece medio exagerado señor Scioli y J. M. Solá?


"El Gobierno comparó su caso con el de Gabriela Michetti en la Capital. Desde la perspectiva institucional, ambos casos son expresivos ?es cierto? de una costumbre contraria al cumplimiento de los mandatos constitucionales. Pero no es lo mismo desde el punto de vista de la responsabilidad del gobierno. Michetti no tiene responsabilidades ejecutivas directas, que en la Capital recaen en manos de Mauricio Macri. Scioli es, en cambio, el primer responsable de la definición y la ejecución de las políticas oficiales en Buenos Aires. Además, y aun cuando hubiera sido saludable que concluyera su mandato, Michetti se hará cargo de la banca que ganará en junio, al revés de Scioli. No son lo mismo."

*Michetti ya ganó. Gracias por la predicción.

Sólo quería compartir eso. La verdad ésta nota me hace pensar bastante. No hay directas, obvio, pero la sensación es que Solá se la sabe todas...

miércoles, 7 de enero de 2009

Palestina es Auschwitz

La noticia de hoy indica que el ataque israelí sobre la Franja de Gaza continúa pero, luego de 12 días de ataques y más de 600 civiles muertos, se vislumbra la posibilidad de que haya una tregua. La "precisión quirúrgica" de los misiles ya no es más que una frase hecha de los que ven en la guerra una oportunidad para sacar ventajas políticas y económicas. El bombardeo de una escuela de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) fue como una palmada en la espalda a Barack Obama para que saliera a la cancha. El presidente electo estadounidense expresó su preocupación por la cantidad de víctimas que se llevó este conflicto pero decidió no hablar del tema porque, según él, "hay un presidente en funciones", en referencia al todavía presidente George Walker Bush.


En la edición electrónica del diario Clarín dice lo siguiente:

Más temprano, el ejército israelí retomó los ataques sobre Gaza. Habían sido interrumpidos durante tres horas para permitir el ingreso de ayuda humanitaria a la zona, donde la situación de los civiles es crítica.

La orden de abrir un corredor humanitario fue dada ayer por el primer ministro Ehud Olmert, luego de una fuerte presión internacional.

Según el director de Operaciones del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Pierre Krahenbuhl, la vida de los habitantes de Gaza es "insostenible" y su propia acción de asistencia se hace imposible por los combates. La ONU dio a conocer que
un millón de personas en el territorio no tienen electricidad y muchas padecerán hambre en pocos días .

La ofensiva sobre la Franja incluida la invasión iniciada el fin de semana causó ya
680 muertos palestinos, de los cuales la mitad son niños, jóvenes menores de 18 años y mujeres, según datos difundidos por la ONU.


Esta especie de guerra "interruptus" da la sensación de que las personas que se encuentran hoy en Gaza no son más que casualidades y que de algún modo son necesarios. A falta de resultados hay que prolongar la guerra, si matan a todos no va a ser lo mismo: Israel dejaría de ser la víctima para convertirse en el victimario. Ya tendrían el sello oficial de genocidas, palabra únicamente utilizada para designar al Holocausto.

No voy a dejar de lado que Hamas es un grupo terrorista y que seguramente también contribuyó al conflicto y mata a tantas personas como los israelíes. Lamentablemente al no estar en contacto con esa realidad uno se entera de las cosas por los medios de comunicación y, como todo, no se puede creer ciegamente. Me sorprende que en la mayoría se muestre a Israel como el "malo" y a Palestina como el "bueno". Tengo que decir que no creo tampoco en semejantes dicotomías, al parecer la imagen heroica sobre Hamas está creciendo por sobre la de grupo terrorista.

En este caso voy a retomar una metáfora que en 2002 el escritor José Saramago pronunció al dar cuenta de la crítica situación que desde hace muchos años está sufriendo la región: Palestina es Auschwitz. El hecho de que la mitad de los muertos sean niños demuestra que allí se están cometiendo crímenes que no deberían ser tolerados por ninguna bandera política ni religión. Espero que algún día, finalmente, se pueda decir que el mundo está en paz.




Dejo dos blogs para que lean lo que sucede desde adentro:



http://a-mother-from-gaza.blogspot.com/
http://mvelascoramos.blogspot.com/